
Amontonaron todos esos recuerdos que creía tener, los encerraron y los quemaron.
El vacío me miro cauteloso y se sonrojó, busque en tu cara alguna razón para odiarte, algún vestigio de la sangre que derramaste noches atrás, el motivo era obvio y no quisiste decir mas.
El fuego soplaba con chispas que me quemaban el pecho, mientras te reías me sudaban las manos, hervía en el aire el eco de tu voz. Me encerré en un arco iris de pensamientos, y trate de no ser equivoco, escondí atrás de la mirada la euforia que me confundía y cante sin ganas durante todo el día.
Ahora estoy en mi cuarto escribiendo en un pedazo de papel arrugado, y trato de no imaginar los dos que están parados sobre un piso frío, y como se pierde la importancia de ser alguien, como con pocas palabras se derrumban años de conocimiento, por fin estoy solo y pienso.
Deje de pensar en el futuro, cuando me di cuenta de que este ya había pasado.


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