Pero en un camino peligroso se esconden los ecos de un amor,
una flor que crece chueca en la palma de mi mano,
es motivo ejemplar de un sueño vacío,
el hambre de mi alma pide que la escuchen,
y los que rigen el infinito contestan mis mensajes,
pero no estoy seguro de nada,
y estoy seguro de eso.
Cambiemos nuestras mentes por algodones de azúcar,
para entender como funcionan las nubes de tu alma,
hay que ser prodigo y no temblar con nada,
para perder algo no hay que ser un genio,
el problema es encontrarlo, después de que no existe...


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